Rubén Ranz y José Manuel Nogales –detenidos por ser piquetes informativos durante la huelga general del 29-M de 2012 y conocidos desde entonces como Los dos de la Lealtad– se han presentado hoy, como era su deber, ante el Juzgado de lo Penal número 1 de Madrid. Sin embargo, no lo han hecho solos: les han acompañado más de 5.000 delegados de UGT y CCOO.

Ruben y Nogales

Ayer, en la localidad de Getafe, ya empezó a calentarse un ambiente que, hoy por la mañana, ha eclosionado cuando la madrileña calle de Alcalá era ocupada por miles de hombres y mujeres, sindicalistas todos, que al grito de “yo también soy piquete”, escoltaban a Rubén y a Nogales en su camino hacia el juzgado.

Antes de acceder a las instalaciones en las que se ha celebrado el juicio, en la calle Julián Camarillo, ambos sindicalistas se han dirigido a los presentes, desde un altillo, para agradecer el apoyo de todos los delegados durante estos últimos meses. El ambiente, impregnado por la emoción, queda perfectamente descrito en las palabras de Rubén Ranz que, con voz quebrada y puño en alto, ha recordado que “la clase trabajadora no abandona a los suyos”.

En los últimos meses se han realizado numerosos actos y asambleas para defender el derecho a la huelga en España, la inocencia de Rubén y Nogales, y la necesidad de que se derogue el artículo 315.3 del Código Penal –de inspiración preconstitucional– en coherencia con los principios que deben regir un Estado democrático. En uno de estos actos, celebrado en la tarde de ayer en la localidad de Getafe (Madrid), el secretario general de FeSMC-UGT, Miguel Ángel Cilleros, expresó su rechazo a la posibilidad de que ambos encausados sean condenados por desarrollar una labor legítima y reconocida, la de piquetes informativos, en una jornada conflictiva de huelga general. “Rubén y Nogales son culpables, sí; pero de haberse pasado media vida defendiendo a los trabajadores, renunciando a pasar más tiempo con sus familias para dedicarse al sindicato y de haber pateado las calles para exigir mejoras laborales y dignidad para la clase trabajadora”.

Por su parte, Pepe Álvarez, secretario general de UGT, recordó que “el movimiento sindical no necesita mártires, sino símbolos, como Rubén y Nogales”. Además, Álvarez agradeció públicamente el apoyo del PSOE, IU y Podemos a lo largo de la campaña que UGT ha venido desarrollando, en el último año, para dar visibilidad al trance por el que están pasando Ranz y Nogales y a la defensa del derecho a la huelga como un pilar esencial de nuestra cultura democrática.

Al juicio, que hoy mismo quedará visto para sentencia, han accedido –acompañando a Rubén y Nogales–, el secretario general de FeSMC-UGT, Miguel Ángel Cilleros, y el secretario general  de UGT, Pepe Álvarez, quien en los instantes previos al inicio de la sesión ha pedido –en declaraciones a los medios de comunicación– “que la Fiscalía defienda el interés del pueblo, los agentes de la policía nacional digan la verdad y el juez sea justo”. Sin duda, si esas premisas se cumplen, el resultado es previsible: la absolución de estos dos sindicalistas de la Unión General de Trabajadores, injustamente procesados.